José Luis Piñar pasa por nuestro “Ágora FIFED” para hablarnos de los retos de la protección de datos en la era digital

 

Sumamos conocimientos e innovación para impulsar el desarrollo económico

 
 José Luis Piñar, el segundo por la derecha, junto al presidente de FIFED, Vicente J. García Gil, en el centro.

José Luis Piñar, el segundo por la derecha, junto al presidente de FIFED, Vicente J. García Gil, en el centro.

 

El pasado 23 de mayo, una de las personas que más saben en España de protección de datos pasó por nuestro “Ágora FIFED” para profundizar en el Reglamento Europeo de Protección de Datos y el Proyecto de Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD) y su proyección en el mundo digital.

 

José Luis Piñar, miembro del Consejo Académico de FIFED y delegado de Protección de Datos del Consejo General de la Abogacía Española desde enero, habló del “tsunami jurídico” que supone la plena aplicación, a partir del pasado 25 de mayo, de “la norma comunitaria que más presiones ha tenido” en su proceso de elaboración.

 

“Ha recibido más de tres mil enmiendas en el Parlamento Europeo y se han necesitado cuatro años para aprobarla y siete para que haya visto la luz. Nunca se ha producido algo semejante: por primera vez (salvo algunos tratados internacionales), en un día se aplica una norma que afecta al mundo entero”, aseguró Piñar.

 

El nuevo reglamento se aplica a las empresas y también a los ciudadanos. Un modelo que prevé multas de hasta 20 millones de euros para las compañías, según el consultor internacional de protección de datos, y que es nuevo para todas las partes: para quien trata datos personales y también para las autoridades de protección de datos.

 

El titular de la cátedra Google sobre Privacidad, Sociedad e Innovación de la Universidad CEU San pablo y director de la Agencia Española de Protección de Datos entre 2002 y 2007 recordó que al comienzo de su mandato solo en torno al 30% de los ciudadanos sabía de la existencia de la agencia y estaban preocupados por la protección de datos.

 

Hoy eso ha cambiado radicalmente y si hasta 2016 el modelo de cumplimiento era “muy tradicional”, en palabras de Piñar, “ahora, en cambio, la norma se apoya en la responsabilidad  proactiva, según un modelo mixto que tiene elementos anglosajones y también de los sistemas de derecho continental europeo”.

 

Para el abogado y catedrático de Derecho administrativo de la Universidad CEU San Pablo, autor de numerosos trabajos sobre protección de datos, transparencia, Derecho administrativo, Derecho comunitario europeo y Derecho de las fundaciones, el nuevo Reglamento de Protección de Datos es “menos paternalista, pues, como alguien ha señalado,  trata a los responsables como mayores de edad”.

 

Piñar explicó a los presentes, miembros del Consejo de Dirección de FIFED y algunos de sus consejeros, quienes le escucharon con un gran interés y curiosidad, que el punto neurálgico de este nuevo reglamento es el artículo 24, por el que los responsables de los tratamientos se comprometen a aplicar las medidas necesarias para garantizar y poder demostrar el cumplimiento del reglamento.

 

Una de las principales novedades es que se pasa del consentimiento tácito al explícito. “Un porcentaje muy elevado del tratamiento de datos se fundamenta en el consentimiento tácito”, que ahora debe ser revisado, indicó quien fue primer presidente y fundador de la Red Iberoamericana de Protección de Datos y miembro del Consejo Asesor de Google para el Derecho al Olvido.

 

“El titular de los datos sale muy fortalecido”, apuntó Piñar sobre un reglamento que impulsa la autorregulación. “Además, está hecho para que pueda adaptarse a la innovación técnica, sea esta cual sea”, dijo sobre tecnologías como blockchain. Y apostilló: “Es una norma flexible que se adapta a la realidad de las cosas”.